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jueves, 16 de mayo de 2013

ESCRITORES CHIMBOTANOS


Entre los autores que más han contribuido a la Literatura de Chimbote están los siguientes:


Oscar Colchado Lucio, poeta, cuentista y novelista, nació en Huallanca, Ancash, en 1947. Reside en Lima desde 1983. Anteriormente vivió en nuestro puerto, donde fundó el Grupo Literario Isla Blanca y dirigió la revista Alborada/ Creación y análisis. 



En 1976, cuando residía en Ancash, Óscar Colchado Lucio entregó su primigenia obra, denominada “Aurora tenaz”, hermoso poemario de un hasta entonces inquietante y joven poeta, quien con unos versos sencillos, asimilables y juveniles, logró colocarse como un autor de marcadas predilecciones amorosas, las que constituyen el eje central, en torno al cual gira su poemario. 






Marco Cueva Benavides nace en Pacasmayo en el año de 1946, donde estudió y residió hasta los 17 años. Posteriormente viajó a la Argentina, donde vivió nueve años, recibiéndose de médico en 1975. Actualmente trabaja y reside en Chimbote, siendo integrante del Grupo Literario Isla Blanca. 



En su trascendencia literaria, difundió su poesía en algunas revistas de La Plata (Buenos Aires), pero su primer libro publicado es “Porque confío en el mañana”. Según el propio autor, la mayor parte de los poemas seleccionados para este libro, fueron escritos durante los años de su estadía en Argentina y otros realizados en el corto tiempo de su labor como médico. 




Su poesía late fervorosa de humanidad, es decir, su temática y estilo proceden de unos versos sencillamente humanos. Su visión altruista del mundo y su alma cifrada de esperanzas, son reflejadas en el título de su poemario y al mismo tiempo e cada verso y palabra que constituyen su poesía.





Juan Ojeda nació en Chimbote un 27 de marzo de 1944. Conoció Lima a la edad de 18 años, cuando ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Filosofía. En vida publicó "Ardiente sombra" (1963) elegía dedicada a Javier Heraud, "Elogio de los navegantes" (1966) que obtuvo mención honrosa en el concurso "Poeta joven del Perú", y "Eleusis" (1972). El 19 de noviembre de 1974 se quita la vida, dejándonos inédito "Arte de Navegar", poemario que ha tardado 26 años en ser publicado. 



Si bien la obra de Ojeda no es abundante, "Arte de Navegar" constituye a nuestro parecer la obra cumbre de la poesía de Chimbote. Este poemario revela al autor, como un poeta hermético que subordina su palabra a su misteriosa capacidad de fundar universos fatídicos y apocalípticos.











LA MANIFESTACIÓN POÉTICA


En el amplio contexto chimbotano, la literatura llega a cumplir la función de reafirmación cultural y al mismo tiempo el brindar un panorama de su presente y de su futuro. La literatura en una ciudad se desarrolla inherente a ésta, y es también construida con la formación de una sociedad y de una sólida cultura.

Consecuentemente, es importante estimar, dentro de la manifestación literaria, la producción poética, puesto que es esta quien refleja de manera más intima las vertientes o el mundo subjetivo propios de sus autores.

En Chimbote la poesía, está sometida bajo dos perspectivas: Poesía Chimbotana y Poesía de Chimbote; la primera que abarca las producciones poéticas cuya temática se centra en Chimbote, sin considerar el lugar de nacimiento de los autores (sean chimbotanos o no); la segunda, Poesía de Chimbote, referida a la poesía de autores que tiene como lugar de procedencia a Chimbote y también a aquellos que residen por largo tiempo en la ciudad.



viernes, 10 de mayo de 2013

POESÍA CHIMBOTANA



Una de las características más saltantes de la poesía chimbotana esta dada por su juventud, la cual va de la mano con su historia. Casi a finales de 1964, surge en chimbote una agrupación literaria denominada “Grupo Literario Perú”, cuyo objetivo primordial fue el de propalar la cultura por los distintos medios de comunicación en nuestro puerto a través de periódicos, radio, revistas, antologías y recitales poéticos. 

El “Grupo Literario Perú” es considerado como la primera manifestación literaria surgida en chimbote, a diferencia de Ricardo Ayllón, quien menciona en uno de sus artículos que la poesía de Chimbote es anterior a este grupo y se desarrollaba de manera anónima. Según el mismo autor “la primera evidencia de que la poesía rompe con los linderos del manuscrito, lo encontramos en una impreso deteriorado por el tiempo compuesto de un solo pliego (a manera de volante) donde aparece el poema titulado “¡Se viene el carnaval!” del poeta Benigno Araico Baca y que data de 1935…”. Ayllón, tomando el dato cronológico, considera a Benigno Araico como el verdadero inicio de la manifestación poética en Chimbote. Nosotros, en la dirección de los criterios planteados en el trabajo, enrumbaremos por el “Grupo Literario Perú”, por cristalizar sus creaciones en una antología propia de sus integrantes en el año de 1968, con el volumen titulado “Grupo Literario Perú: Antología de sus Poetas”, que en un tiraje de 500 volúmenes, fue publicado en calidad de gratuito.



Los integrantes de este grupo supieron dedicar sus horas de sosiego para trocarlas noche tras noche en una actividad muy sacrificada por aquel entonces. Entre sus principales animadores, cabe mencionar los siguientes: Enrique Cam Urquiaga, Arsenio Vásquez Romero, Iván Vásquez Salazar, Julio Bernabé, Hugo Vargas Tello, Pietro Luna Coraquillo, Mario Luna Coraquillo, José Guevara López. 

Posterior a la edición de la antología del “Grupo Literario Perú”, uno de sus integrantes más insignes, Enrique Cam Urquiaga (Moro, 1912 - Chimbote, 1977), sorprendió gratamente al resultar finalista y premiado con la “Carabela de Bronce” por su poemario “Pasadizo”, en el concurso internacional de poesía “Carabela”, realizado en España. Cronológicamente, en el año de 1971, nos ofrece una nueva creación con matices políticos que lleva el nombre de “Nueva Era”. 

En el año de 1972, Julio Bernabé Orbegozo, pone en circulación su libro de poemas “Cuadros rotos”, los cuales reflejan el universo subjetivo del poeta, impregnado de acíbar y melancolía hacia la problemática porteña. Un año después, en 1973, Dante Lecca (Chimbote, 1957) nos ofrece la primera obra de una persistente actividad poética, titulada “Adolescere”. 

En 1976 Oscar Colchado Lucio ( Huallanca 1947), un joven poeta que se mueve entre la experiencia de su vida de sus años en Chimbote y su marcada inclinación por andino y la temática amorosa, publica su poemario “Aurora Tenaz”. 

Marco cueva Benavides (Pacasmayo 1946), médico pediatra de profesión, entregó principalmente sencillos pero profundos poemas de una alta sensibilidad social e interés por el ser humano, reunidos en su poemario “Porque confío en el mañana”, que vio la luz en el año de 1980. Contemporánea a esta publicación, Félix Ruiz Suárez (Trujillo, 1926), presenta su libro de poemas “Sinfonía del Alba”, la cual refleja su ideología espiritual marcados por los principales tópicos de la filosofía oriental. 

Sociólogo y apasionado editor literario, Jaime Guzmán Aranda (Chimbote 1950), es dueño de una producción que se encauza de preferencia a las atmósferas urbanas (Lima), tal como se vislumbra en su primer poemario “Patio de Prisión” (1982), con el cual ganó el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales de la Universidad Inca Gracilazo de la Vega. 

Sin duda, el poemario que más estudios y análisis ha tenido por la trascendencia de su autor, su temática filosófica y existencial, lo constituye “Arte de navegar”, libro inédito que contiene la mayor de las compilaciones de la poesía de Juan Ojeda (Chimbote, 1944 – Lima, 1974), que contempla su producción poética desde 1963 hasta el año de 1986, el cual fue publicado por Jesús Cabel en el año de 1986, consagrándolo como uno de sus fervientes difusores. 

Un año después exactamente en 1987, dos poemarios remecen el contexto literario de chimbote; “Confidencias: 50 poemas de amor” y “Confesiones de Mantícora”, con sus respectivos autores: Marco Merry (Huaraz 1945) y Gonzalo Pantigoso (Chimbote 1957). El primero de una contextura amorosa y el segundo de un aliento reflexivo y existencialista. 

Oscar Colchado Lucio, reaparece en esta evolución cronológica de la poesía de Chimbote, en el año de 1988, con su poemario “Arpa de Wamany”, para volver a publicar en el siguiente año otra nueva producción, esta vez denominada “Devolverte mi canción”, tomando temáticas parecidas a sus anteriores creaciones. En este mismo año (1989), surgen dos textos poéticos más, el primero constituye el único libro de poesía de su autor, refiriéndonos a Brander Alayo (Santiago de Chuco, 1957) y su poemario “Caliarena”, con interesantes formas lúdicas de la poesía. El segundo, de un autor ya conocido, Marco Merry, que con un nuevo matiz nos presenta “Angustia”, de temática y afanes de origen social. 

Jaime Guzmán Aranda, vuelve en el año de 1990 a formar parte del proceso poético que se desarrolló en Chimbote, mediante la publicación de su segundo libro denominado “Lugar de Nacimiento”, un poemario que “…tiene el acíbar de la experiencia profundamente vivida. Es la constatación de una realidad decepcionante, de un cristal hecho añicos frente a la mirada impotente del poeta”. Cuatro años más tarde, exactamente en 1994, Braulio Castor, más conocido como “Antonio Sarmiento Anticona”, publica su díscolo poemario “Metamorfoseo Orgásmico”. 

En 1995, aparecen en escena tres poemarios: El primero, muy arraigado al quehacer andino y su cosmovisión, titulado “Huesos Musicales”, de su autor Víctor Hugo Alvítez (Cajamarca, 1957). Consecutivamente Víctor de la Cruz Ruiz (Trujillo, 1941) completa las producciones de ese año con su poemario “Esmeralda” con el cual trata de exteriorizar su esotérico mundo romántico. 

En 1996 Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969) publica “Almacén de Inverno” donde plasma una reflexión profunda, poética sobre la vida, la muerte, el amor y el deseo. A la par de esta publicación, tiene igual cabida y mérito el poemario “Piel dispersa”, del ya reconocido poeta Chimbotano Dante Lecca. 

Dueño de una sencillez expresiva que no deja de lado la armonía de sus versos, Fernando Cueto (Chimbote, 1964), publica en 1997 su libro “Labra palabra”, en el cual incursiona también en la prosa poética. En el año consiguiente Jaime Guzmán Aranda publica su nuevo poemario “En la otra orilla”, así mismo Félix Ruiz Suárez presenta ese mismo año su libro “El hierofante inmortal”. En 1999, Braulio Castor, presenta ala comunidad chimbotana su último libro denominado “Cantos de castor”. 

Dante Lecca inicia con buen pie el siglo XXI, precisamente en el 2002, publica “Hablar de los caminos”, una obra compilatoria de su hasta ahora interesante producción. Paralela a esta publicación, Jorge Hidalgo Rosales (Lima 1959) presenta al público “La influencia del Chilcano de Guinda sobre la sístole cardiaca”, con la cual gana el primer puesto en el concurso de poesía organizado por el Hospital Dos de Mayo. 

En el 2003, Ricardo Ayllón, publica “A la sombra de todos los espejos”, al año siguiente aparecería el poemario “Elogios de Geranio”, del poeta joven Roger Tang Ríos (Nepeña 1954), con unos versos cadenciosos y rítmicos. 

El pasado año 2005 tuvo también el matiz poético característico, esta vez brindado a través de dos voces jóvenes, como son Eva Velásquez Lecca (Chimbote, 1968), con su poemario “Oleaje de mujer”; y Juan Carlos Lucano (Chimbote, 1975) con su libro poético “Rosas Negras”. 

Los autores mencionados, constituyen y forma parte de la ampulosa gama poética realizada por autores de nuestro puerto a lo largo de las últimas cinco décadas, todos con una temática variada y matizada de distintas particularidades, característica que sin embargo no mitigan los intentos de poetas en cuanto al logro de creaciones de calidad, es decir, de hacer una buena poesía. 



LA LITERATURA DE CHIMBOTE ES REFLEJO DE LA SOCIEDAD


Toda literatura es reflejo de la sociedad en la que nace y en la que se desarrolla. Según María Ángeles: “…la literatura, como toda obra de arte, tiene también una dimensión social y literatura y sociedad mantienen una relación de influjo mutuo: el escritor reacciona ante el sistema de creencias, inquietudes, valores, etc. de la sociedad de su tiempo aceptándolos o rechazándolos. Y a la inversa, el escritor le plantea a la sociedad problemas y soluciones, unos comportamientos e ideales, que ésta no había concebido” 

Esto explica que cuando estudiamos a un literato, como señala Sartre en su biografía de Flaubert se nos dé la reconstrucción de un mundo entero, porque Flaubert, o el que sea, no se termina en sus obras y en sus correspondientes variantes, sino que se ramifica en una infinita interpretación de su tiempo y de su personalidad. 

Al respecto, Mariátegui nos comenta que: “La literatura es el arte que sirve de apoyo al hombre para dar una manifestación intencionada de su ideología. La literatura, como expresión del arte, necesita sustentarse de una tradición, de la historia de un pueblo, llegándose a constituir en la máxima vivencialidad del pueblo, a la vez necesita apoyarse en todo el régimen y dinámica al que esta sometido: económico, político, cultural, etc.” 

Las imágenes que utiliza la literatura para representar la realidad social, transmite hábitos, oficios, estados de ánimo, perjuicios de esta sociedad que altera y a la vez es el producto del continuo interactuar en los modos psicológicos, políticos y económicos como aspectos que influyen en la caracterización de su literatura. 

La sociedad impregna un sello a la literatura, la condiciona y aunque este adicionamiento no sea directo o determinante, influye. No solamente se puede decir que la literatura recibe influencia de la sociedad cuando esta representa un suceso histórico o característica central de ella; también lo logra a través de la formación humana del escritor, albergándolo en todo su proceso vital, aquí el escritor adquiere y asimila una ideología, que pesimista o progresista es parte de él y cuando pretenda escribir va a utilizar dichos recursos. De esta manera ambos mantienen relaciones de dependencia mutua. 

Así mismo Luis Vidal puntualiza que: “La importancia y trascendencia de la literatura en la sociedad esta determinadas por su utilidad dentro de ella, y es que la literatura le va a permitir al hombre solidificar su relaciones e identificación con la cultura de sus sociedad”. 

Frente a esto, tenemos que la literatura de Chimbote no es la excepción y refleja los aspectos y las características más importantes de nuestro puerto; como es nuestra economía, cultura, política, historia y sociedad. 

CONTEXTO HISTÓRICO



Es difícil hacer el estudio del origen y significación del topónimo Chimbote. Existen varias hipótesis. Nosotros seguiremos la tradición oral que aún se mantiene entre los habitantes descendientes de los primeros pobladores. O sea, proviene de las palabras “sin bote”. Chimbote se fue formando al compás del tiempo, los primeros pobladores que tuvo, provienen de Huanchaco, quienes entre los años 1750 a 1760 llegaron en busca de pesca. A primera vista se enamoraron de su mar y condiciones geográficas y aquí se establecieron. Llegaron a este puerto utilizando los servicios de unos hombres a quienes se les denominaba "Chimbadores", los mismos que utilizaban los caballitos de "totora". Para explicar el hecho de haber desembarcado "sin bote", en su mal hablado castellano, degeneraron esta expresión en "Chimbote". Después lentamente los siguieron otros pescadores del mismo lugar, apareciendo posteriormente como su nombre oficial en el año de 1870.


La humilde caleta de huanchaqueros tuvo, hasta el 9 de diciembre de 1871, fecha en que adquiere la categoría de Puerto Mayor, 800 habitantes. El Dr. Félix Álvarez Brun, en su obra “Sierra de mi Perú” expresa: “Un pescador nombrado Pedro Nolasco Díaz, oriundo de la villa de Santa, fue el primer poblador que se fincó en Chimbote allá por el año de 1760… Díaz adoptó la resolución de quedarse con su mujer y pequeños hijos en esta playa, formando casa estable, la que fue necesaria aumentar y dividir en hogares, a proporción que crecía su familia. De la unión de sus hijos e hijas con forasteros, se constituyó el primer grupo humano, lo que devino después en ciudad y puerto de Chimbote.”

Los habitantes de esta pequeña caleta, practicaron en ésta la pesca rudimentaria y el agro. Luego de su reconocimiento como Puerto Mayor y a consecuencia de su adelanto surgido en la La literatura se haya indiscutiblemente ligada al contexto, razón por la cual su estudio necesita también tenerla como referencia.

“El ferrocarril fue la fuente principal de la actividad económica de las décadas del 30 al 60” Después del terremoto de 1970, que causó gran daño a la línea (estimado de 60%), el ferrocarril fue completamente abandonado a pesar que transportaba una cantidad apreciable de carga, especialmente carbón para la siderúrgica y pasajeros, no fue reconstruido. Los restos de locomotoras se pueden ver en exhibición en el Vivero Forestal de Chimbote.

Chimbote siguió creciendo pero durante la guerra con Chile en 1880 es destruida, en su mayor parte. Muerto Grau en Angamos y Bolognesi en Arica, el Perú quedó a merced del enemigo. El presidente Pinto ordenó que se hicieran expediciones por la costa para atemorizar a las poblaciones. Carlos Valcárcel refiere en “Historia de los Peruanos”: “Apenas hubo desembarcado Lynch en esta población pacífica y floreciente intimó el pago de una contribución de 100 mil pesos. 

Esta suma se debía pagar en el término perentorio de 3 días, so pena de destruir por fuego y dinamita aquel gran establecimiento. El alambique, los trapiches, los calderos, todo fue quemado y destruido”. La guerra con Chile dejó una huella imborrable en la historia de Chimbote.

Hasta 1940, Chimbote mostró un desarrollo lento. Hasta que en 1942 se suscita un hecho trascendente en la vida del puerto: La creación de la corporación peruana del Santa (CPS). La década de los años 50 consolida su vocación portuaria con la constitución de la central hidroeléctrica del Cañón de Pato y el inicio de las actividades siderúrgicas. Hacia esa época ya había en la periferia de la ciudad algunas procesadoras de pescado.

La década del 50 se caracterizó por la explotación masiva del mar, en gran parte a la iniciativa de Luis Banchero Rossi; provocando la proliferación de las harineras que se convirtieron en grandes usuarias de mano de obra e incluso llegaron a desarticular a los pescadores artesanales de “La Ramada” que se dedicaban a la compra-venta del bonito. Los pueblos de las serranías ancashinas y de otras zonas sintieron los efectos del inicio del denominado “Boom Pesquero”, comenzándose el éxodo migratorio desordenado debido a la elevada demanda de mano de obra. Éste crecimiento implicó, además, la llegada de comerciantes y servicios que hicieron al crecimiento de la ciudad caótico y desproporcionado de los planes.

En “El zorro de Arriba y el Zorro de Abajo” , Arguedas, reconstruye el cuadro de Chimbote en el auge anchovetero; así como el proceso migratorio que origina la formación de las grandes barriadas chimbotanas. Es observado así por el gerente de la conservera que recibe al visitante de la capital: “Pero otros hambrientos bajaron directamente aquí para trabajar en lo que fuera; en la basura o en la pesca. Se dejaron amarrar por docenas desnudos, en los fierros del muelle y allí, atorándose, chapoteando, carajeándose unos a otros, aprendieron a nadar, o se metieron a lavar platos, a barrer, a cargar bultos en los mercados que empezaron a aparecer sin regla ni orden ...”.

Eduardo Ballón en un artículo de ese tiempo refiere: “En menos de 10 años Chimbote da el gran salto; de una simple caleta de pescadores se transforma en el primer puerto pesquero del mundo. La otrora plácida bahía se transforma totalmente; más de 35 fábricas harineras se instalan en ella, 600 bolicheras se dedican a explotar la anchoveta, incluso más allá de lo que aconseja la razón; más de 5000 pescadores consiguen trabajo... El auge de la industria anchovetera genera una de los procesos más llenos de paradojas que se conocen. Las fábricas harineras de Chimbote producen más de 70% de la producción nacional, mientras en Chimbote los sectores populares se subdesarrollan en la desnutrición.”

Y así creció la producción, se acentuó la contaminación y demás vicios sociales, inaugurándose en 1945 el primer prostíbulo “la rosada” con autorización del municipio, iniciándose de este modo el comercio humano legalizado.

Dos importantes acontecimientos ocurrieron en el ámbito laboral durante 1960: la huelga de los pescadores (a nivel nacional) y la huelga de los trabajadores de SOPESA (hoy SIDERPERU), con peticiones que implicaban a casi toda la población. 

Pedro Alva García nos menciona que: “La huelga de los pescadores tenía como objetivo principal lograr el respeto del precio de S/. 80.00 por tonelada de anchoveta en todo el litoral y, además el reconocimiento como trabajadores subordinados de los armadores… Por su parte los servidores de SOGESA iniciaron su huelga general e indefinida en mayo de 1960, solicitando básicamente el establecimiento del sistema de reajuste automático de remuneraciones por plaza del costo de vida…”. 

Los resultados de ambas manifestaciones tuvieron desenlaces diferentes. La que organizaron los pescadores no obtuvo los logros planeados y tuvo que suspenderse; mientras que la de los trabajadores siderúrgicos tuvo otra suerte. Cuando las demás organizaciones declinaron, estos recurrieron a una manifestación más radical, obteniéndose como resultado lo que hoy se conoce como la “masacre del puente Gálvez”, el 14 de junio de 1960, luego del enfrentamiento con la policía, lamentándose el deceso de 4 huelguistas. 

Chimbote tiene en su historia dos acontecimientos que marcaron trágicamente su destino. El primero, visto anteriormente, ocasionado por la actitud inicua del General chileno Patricio Lynch y el segundo surgido en la década del 70, el 31 de mayo, cuando un enojo telúrico dejó secuelas desastrosas, destruyendo casi toda la ciudad y convirtiendo en escombros las primeras construcciones de la urbe y pueblos jóvenes, posteriormente vendría la caída de la economía debido a dos factores: La sobrepesca y contaminación ambiental, producto de la industria que agotó los cardúmenes de la costa, y factores climáticos como el fenómeno de El Niño. 

En el 80 se reingresa a la democracia, pero la crisis económica, política y social se profundiza, surgen las guerrillas de sendero luminoso y su enfrentamiento con las fuerzas del gobierno. En nuestra ciudad en 1984 se crea la Universidad Nacional del Santa. 

Existen poemarios que han tenido a Chimbote como temática central en la mayoría de sus poemas. Estos poemarios estarían enmarcados en lo que constituye la poesía chimbotana, la cual recoge aspectos de la realidad evolutiva de Chimbote anteriormente vista, abordando temas como la intensa actividad pesquera, la hermosa bahía con su fauna marítima, la posterior y trágica contaminación del puerto, las huelgas de la década del 60 y el auge pesquero acaecido en la misma época , juntamente con la migración serrana y el desastroso terremoto de 1970 que destruyó gran parte de la ciudad; todos estos temas, destinados a rescatar la idiosincrasia chimbotana. 

Ahora bien, cuando tratamos de el otro aspecto, el de la Poesía de chimbote, encontramos que los temas anteriores son tomados como elementos decorativos de materia espacial, que se entremezclan en tramas amorosos y de diversa índole existencial y política, entre otros; así encontramos por ejemplo, las calles de la ciudad, antiguas instituciones y lugares representativos como los cines, restaurantes, cementerio, ferrocarril, etc; nuestras mujeres y numerosos cuadros desarrollados en un paradisíaco y al mismo tiempo melancólico Chimbote.