Toda literatura es reflejo de la sociedad en la que nace y en la que se desarrolla. Según María Ángeles: “…la literatura, como toda obra de arte, tiene también una dimensión social y literatura y sociedad mantienen una relación de influjo mutuo: el escritor reacciona ante el sistema de creencias, inquietudes, valores, etc. de la sociedad de su tiempo aceptándolos o rechazándolos. Y a la inversa, el escritor le plantea a la sociedad problemas y soluciones, unos comportamientos e ideales, que ésta no había concebido”
Esto explica que cuando estudiamos a un literato, como señala Sartre en su biografía de Flaubert se nos dé la reconstrucción de un mundo entero, porque Flaubert, o el que sea, no se termina en sus obras y en sus correspondientes variantes, sino que se ramifica en una infinita interpretación de su tiempo y de su personalidad.
Al respecto, Mariátegui nos comenta que: “La literatura es el arte que sirve de apoyo al hombre para dar una manifestación intencionada de su ideología. La literatura, como expresión del arte, necesita sustentarse de una tradición, de la historia de un pueblo, llegándose a constituir en la máxima vivencialidad del pueblo, a la vez necesita apoyarse en todo el régimen y dinámica al que esta sometido: económico, político, cultural, etc.”
Las imágenes que utiliza la literatura para representar la realidad social, transmite hábitos, oficios, estados de ánimo, perjuicios de esta sociedad que altera y a la vez es el producto del continuo interactuar en los modos psicológicos, políticos y económicos como aspectos que influyen en la caracterización de su literatura.
La sociedad impregna un sello a la literatura, la condiciona y aunque este adicionamiento no sea directo o determinante, influye. No solamente se puede decir que la literatura recibe influencia de la sociedad cuando esta representa un suceso histórico o característica central de ella; también lo logra a través de la formación humana del escritor, albergándolo en todo su proceso vital, aquí el escritor adquiere y asimila una ideología, que pesimista o progresista es parte de él y cuando pretenda escribir va a utilizar dichos recursos. De esta manera ambos mantienen relaciones de dependencia mutua.
Así mismo Luis Vidal puntualiza que: “La importancia y trascendencia de la literatura en la sociedad esta determinadas por su utilidad dentro de ella, y es que la literatura le va a permitir al hombre solidificar su relaciones e identificación con la cultura de sus sociedad”.
Frente a esto, tenemos que la literatura de Chimbote no es la excepción y refleja los aspectos y las características más importantes de nuestro puerto; como es nuestra economía, cultura, política, historia y sociedad.
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