Una de las características más saltantes de la poesía chimbotana esta dada por su juventud, la cual va de la mano con su historia. Casi a finales de 1964, surge en chimbote una agrupación literaria denominada “Grupo Literario Perú”, cuyo objetivo primordial fue el de propalar la cultura por los distintos medios de comunicación en nuestro puerto a través de periódicos, radio, revistas, antologías y recitales poéticos.
El “Grupo Literario Perú” es considerado como la primera manifestación literaria surgida en chimbote, a diferencia de Ricardo Ayllón, quien menciona en uno de sus artículos que la poesía de Chimbote es anterior a este grupo y se desarrollaba de manera anónima. Según el mismo autor “la primera evidencia de que la poesía rompe con los linderos del manuscrito, lo encontramos en una impreso deteriorado por el tiempo compuesto de un solo pliego (a manera de volante) donde aparece el poema titulado “¡Se viene el carnaval!” del poeta Benigno Araico Baca y que data de 1935…”. Ayllón, tomando el dato cronológico, considera a Benigno Araico como el verdadero inicio de la manifestación poética en Chimbote. Nosotros, en la dirección de los criterios planteados
en el trabajo, enrumbaremos por el “Grupo Literario Perú”, por cristalizar sus
creaciones en una antología propia de sus integrantes en el año de 1968, con el
volumen titulado “Grupo Literario Perú: Antología de sus Poetas”, que en un
tiraje de 500 volúmenes, fue publicado en calidad de gratuito.
Los integrantes de este grupo supieron dedicar sus horas de sosiego para trocarlas noche tras noche en una actividad muy sacrificada por aquel entonces. Entre sus principales animadores, cabe mencionar los siguientes: Enrique Cam Urquiaga, Arsenio Vásquez Romero, Iván Vásquez Salazar, Julio Bernabé, Hugo Vargas Tello, Pietro Luna Coraquillo, Mario Luna Coraquillo, José Guevara López.
Posterior a la edición de la antología del “Grupo Literario Perú”, uno de sus integrantes más insignes, Enrique Cam Urquiaga (Moro, 1912 - Chimbote, 1977), sorprendió gratamente al resultar finalista y premiado con la “Carabela de Bronce” por su poemario “Pasadizo”, en el concurso internacional de poesía “Carabela”, realizado en España. Cronológicamente, en el año de 1971, nos ofrece una nueva creación con matices políticos que lleva el nombre de “Nueva Era”.
En el año de 1972, Julio Bernabé Orbegozo, pone en circulación su libro de poemas “Cuadros rotos”, los cuales reflejan el universo subjetivo del poeta, impregnado de acíbar y melancolía hacia la problemática porteña. Un año después, en 1973, Dante Lecca (Chimbote, 1957) nos ofrece la primera obra de una persistente actividad poética, titulada “Adolescere”.
En 1976 Oscar Colchado Lucio ( Huallanca 1947), un joven poeta que se mueve entre la experiencia de su vida de sus años en Chimbote y su marcada inclinación por andino y la temática amorosa, publica su poemario “Aurora Tenaz”.
Marco cueva Benavides (Pacasmayo 1946), médico pediatra de profesión, entregó principalmente sencillos pero profundos poemas de una alta sensibilidad social e interés por el ser humano, reunidos en su poemario “Porque confío en el mañana”, que vio la luz en el año de 1980. Contemporánea a esta publicación, Félix Ruiz Suárez (Trujillo, 1926), presenta su libro de poemas “Sinfonía del Alba”, la cual refleja su ideología espiritual marcados por los principales tópicos de la filosofía oriental.
Sociólogo y apasionado editor literario, Jaime Guzmán Aranda (Chimbote 1950), es dueño de una producción que se encauza de preferencia a las atmósferas urbanas (Lima), tal como se vislumbra en su primer poemario “Patio de Prisión” (1982), con el cual ganó el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales de la Universidad Inca Gracilazo de la Vega.
Sin duda, el poemario que más estudios y análisis ha tenido por la trascendencia de su autor, su temática filosófica y existencial, lo constituye “Arte de navegar”, libro inédito que contiene la mayor de las compilaciones de la poesía de Juan Ojeda (Chimbote, 1944 – Lima, 1974), que contempla su producción poética desde 1963 hasta el año de 1986, el cual fue publicado por Jesús Cabel en el año de 1986, consagrándolo como uno de sus fervientes difusores.
Un año después exactamente en 1987, dos poemarios remecen el contexto literario de chimbote; “Confidencias: 50 poemas de amor” y “Confesiones de Mantícora”, con sus respectivos autores: Marco Merry (Huaraz 1945) y Gonzalo Pantigoso (Chimbote 1957). El primero de una contextura amorosa y el segundo de un aliento reflexivo y existencialista.
Oscar Colchado Lucio, reaparece en esta evolución cronológica de la poesía de Chimbote, en el año de 1988, con su poemario “Arpa de Wamany”, para volver a publicar en el siguiente año otra nueva producción, esta vez denominada “Devolverte mi canción”, tomando temáticas parecidas a sus anteriores creaciones. En este mismo año (1989), surgen dos textos poéticos más, el primero constituye el único libro de poesía de su autor, refiriéndonos a Brander Alayo (Santiago de Chuco, 1957) y su poemario “Caliarena”, con interesantes formas lúdicas de la poesía. El segundo, de un autor ya conocido, Marco Merry, que con un nuevo matiz nos presenta “Angustia”, de temática y afanes de origen social.
Jaime Guzmán Aranda, vuelve en el año de 1990 a formar parte del proceso poético que se desarrolló en Chimbote, mediante la publicación de su segundo libro denominado “Lugar de Nacimiento”, un poemario que “…tiene el acíbar de la experiencia profundamente vivida. Es la constatación de una realidad decepcionante, de un cristal hecho añicos frente a la mirada impotente del poeta”. Cuatro años más tarde, exactamente en 1994, Braulio Castor, más conocido como “Antonio Sarmiento Anticona”, publica su díscolo poemario “Metamorfoseo Orgásmico”.
En 1995, aparecen en escena tres poemarios: El primero, muy arraigado al quehacer andino y su cosmovisión, titulado “Huesos Musicales”, de su autor Víctor Hugo Alvítez (Cajamarca, 1957). Consecutivamente Víctor de la Cruz Ruiz (Trujillo, 1941) completa las producciones de ese año con su poemario “Esmeralda” con el cual trata de exteriorizar su esotérico mundo romántico.
En 1996 Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969) publica “Almacén de Inverno” donde plasma una reflexión profunda, poética sobre la vida, la muerte, el amor y el deseo. A la par de esta publicación, tiene igual cabida y mérito el poemario “Piel dispersa”, del ya reconocido poeta Chimbotano Dante Lecca.
Dueño de una sencillez expresiva que no deja de lado la armonía de sus versos, Fernando Cueto (Chimbote, 1964), publica en 1997 su libro “Labra palabra”, en el cual incursiona también en la prosa poética. En el año consiguiente Jaime Guzmán Aranda publica su nuevo poemario “En la otra orilla”, así mismo Félix Ruiz Suárez presenta ese mismo año su libro “El hierofante inmortal”. En 1999, Braulio Castor, presenta ala comunidad chimbotana su último libro denominado “Cantos de castor”.
Dante Lecca inicia con buen pie el siglo XXI, precisamente en el 2002, publica “Hablar de los caminos”, una obra compilatoria de su hasta ahora interesante producción. Paralela a esta publicación, Jorge Hidalgo Rosales (Lima 1959) presenta al público “La influencia del Chilcano de Guinda sobre la sístole cardiaca”, con la cual gana el primer puesto en el concurso de poesía organizado por el Hospital Dos de Mayo.
En el 2003, Ricardo Ayllón, publica “A la sombra de todos los espejos”, al año siguiente aparecería el poemario “Elogios de Geranio”, del poeta joven Roger Tang Ríos (Nepeña 1954), con unos versos cadenciosos y rítmicos.
El pasado año 2005 tuvo también el matiz poético característico, esta vez brindado a través de dos voces jóvenes, como son Eva Velásquez Lecca (Chimbote, 1968), con su poemario “Oleaje de mujer”; y Juan Carlos Lucano (Chimbote, 1975) con su libro poético “Rosas Negras”.
Los autores mencionados, constituyen y forma parte de la ampulosa gama poética realizada por autores de nuestro puerto a lo largo de las últimas cinco décadas, todos con una temática variada y matizada de distintas particularidades, característica que sin embargo no mitigan los intentos de poetas en cuanto al logro de creaciones de calidad, es decir, de hacer una buena poesía.
Tengo el gusto de ser alumno de Arsenio Vásquez Romero y de Iván Vásquez Salazar,,,grandes escritores y poetas...bendiciones..y felicidades...
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